Sobre el promontorio de una pequeña península rocosa que se adentra en
el mar, entre las localidades Bermeo y Bakio, se alza la mágica y legendaria ermita de
San Juan de Gaztelugatxe. Sus orígenes están envueltos en el misterio,
al que no es ajena su condición de antiguo convento de los templarios o
aquella historia que habla de cómo el famoso pirata Drake, a su paso por
la costa vizcaína, conquistó el peñasco y lanzó al vacío al ermitaño
que allí habitaba.
Está unido a la costa a través de un puente de piedra y una escalinata
de 231 peldaños; alcanzar la cima de esta majestuosa atalaya natural se
ve recompensado por las maravillosas vistas que se contemplan desde lo
alto, con mención especial los atardeceres de verano. Cuenta otra
leyenda que si tocas tres veces la campana de la ermita atraerás la
buena suerte y ahuyentarás los malos.
Junto con la isla de Akatz, forma un biotopo protegido. La ermita se abre para oficios religiosos el 24 de Junio, 31 deJulio, 29 de Agosto y 30 de Diciembre. El 29 de agosto, día de San Juan Degollado , el ayuntamiento de Bermeo suele acudir hasta el peñón para renovar el acta sobre la posesión del mismo . En 1963 fue instalada en el fondo del mar frente a la base del acantilado una imágen de la Virgen de nuestra Señora de Begoña. Muchas son las tradiciones y creencias que se unen a San Juan de Gaztelugatxe,. Los barcos de pesca bermeanos cuando salen a faenar en las largas campañas de bonito suelen realizar varios giros a babor y estribor para que el santo les de suerte.
Durante el recorrido que va desde el puente hasta la ermita, nos podemos encontrar una serie de cruces, la cuales están enclavadas a traces de los 231 peldaños de la escalinata. Yo al pasar por ellas, me detuve a fotografiar varias de esas cruces y a medida que iba viéndolas, me preguntaba que significado tendrían esas cruces, hoy en día todavía no he adivinado que significado tendrán esa serie de cruces, ni porque están dispuestas en esa posición.
Como se puede apreciar en mis fotografías el día estaba bastante complicado para hacer fotografías, aparte de que el día andaba bastante nublado en esta ocasión había que sumarle un fina lluvia que caía por momentos, lo cual hacia mas complicado aún el sacar una toma en condiciones. En mi caso probé con situarme en varios sitios para no quemar los cielos de mis fotografías, no conseguía tener un equilibrio adecuado entre sombras e iluminaciones y después de un rato probando diferentes encuadres, logre solamente el quemar levemente una parte de los cielos.
Aunque la subida hacia la ermita tiene fama de ser un poco dura, en realidad no lo es tanto y sus dos 231 escalones se suben tranquilamente a un ritmo sosegado. En cuanto llegas a cima, es decir a la ermita, se divisa un paisaje espectacular y te hace coger una energía tremenda, notas como un sentimiento de libertad que dominaría completamente todo nuestro cuerpo y mente. En fin, que el esfuerzo vale la pena y yo de mi parte os aconsejaría subir a esta ermita, notando la sensación de dominio que se obtiene al mirar hacia el horizonte difuso.
Desde la ermita, casi justo al lado de ella se puede ver otro islote, de terreo agreste y de vegetación escasa, pero si fijamos la mirada hacia no se nos pasara por indiferente, es decir, que nos llamara la atencion gratamente. No estoy muy seguro, pero creo que el islote se llama Akatz y como se aprecia en la fotografía es de difícil acceso, pero no por ello deja nos de llamar la atencion.





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